14/12/13

Bernardo Villasmil el Cronista del Sur del Lago


Bernardo Arturo Villasmil Barboza, “Mama Lola” como le decían sus amigos de la infancia; nació en el caserío El Guáimaro, hoy parroquia El Moralito, perteneciente al municipio Colón, el 27 febrero de 1.929. Hijo de María Dolores Barbóza García “Lola” y Eduardo Emiro Villasmil Morán. Su pasión por la lectura, lo llevó a convertirse con el pasar de los años, en un gran historiador y a escribir e investigar la historia del Cantón Zulia, otrora Distrito Colón, su terruño natal. Fue escritor (cronista y narrador). Autodidacta de la historia y de las letras; dedicó gran parte de su vida al rescate de la memoria del distrito Colon a través de la crónica narrativa. Se inició como escritor en el periódico El Colones (1971); ganó el certamen literario del Bicentenario de San Carlos del Zulia (1978) con Memorias del Pueblo Mío (1978); participó en el certamen literario del cincuentenario de la muerte de Jesús Semprúm con Sagitario (1980). Dejó inédita la novela Azahares negros (1987) y numerosas crónicas periodísticas publicadas en su mayoría en El Colones, El Arrendajo, y El Escalante Ilustrado (1984), revista que dirigió y de la cual solo se publicó un número.
Póstumamente se recogieron parte de sus crónicas en forma de libro y fueron publicadas en los libros: “Memorias de Santa Bárbara” y “Cuentos y Crónicas del sur del Lago”. Su infancia.


Bernardo, cursó sus primeros estudios en la Escuela “Almirante Padilla”, escuela
para varones en San Carlos del Zulia, ubicada en la calle 2 Urdaneta, conocida también
como calle Las Lilas. Allí sólo alcanzó el segundo grado. Su asistencia a clases era poco
constante pues prefería contemplar, según palabras de su hermana, Candelaria Villasmil
“Caita” por largas horas el río Escalante. Su amor por la lectura.

Contaba el cronista Villasmil, que trabajando como obrero en el (MOP) Ministerio de
Obras Publicas, había semanas que les tocaba trabajar en los ríos Zulia y Catatumbo y regresaban
después de muchos días, por lo que optó por llevarse un poco de cuentos y revistas para
distraerse durante las noches y ratos de ocio.

Pero existía un problema, había palabras que no entendía. Entonces decide comprar un diccionario en la famosa librería de Medrano, lo que le ayudó a comprender muchas cosas y a leer obras mas profundas como Las mil y una noches, El Conde de Montecristo, Los Miserables, Doña Bárbara, entre otras grandes obras literarias que aun existen en su biblioteca.

Trabajando en el MOP, Bernardo, conoció a su compadre y amigo Leonte Monzant, quien le escondía los libros y cuentos para invitarlo a beber. Ya su “Compadre mamalola” no era el mismo, se la pasaba distraído leyendo y no salía a compartir con sus amigos. Ante la amenaza de “si no sales a beber conmigo, te boto los libros”. Villasmil, no tenía más nada que acceder a las pretensiones de su amigo Leonte Monzant. Sus oficios.

Durante su vida pública, se desempeñó como Maestro de la Escuela del kilometro 15
en la antigua vía férrea, trabajó como jefe de matriculación en la inspectoria del tránsito,
Secretario del Registro Subalterno, Secretario del Retén Policial de San Carlos de Zulia, Secretario de la Prefectura del municipio Colón, y sus últimos años de vida al oficio de gestor en un kiosco diagonal a la ONIDEX de San Carlos de Zulia. Cuando se le preguntaba por su curriculum vitae decía: “Yo soy cargador de bultos y de fardos en el malecón de Santa Bárbara de Zulia”. Oficio desempeñado durante su juventud en las piraguas La Delia y La Viena.
Su producción literaria e histórica.

En los largos años de producción histórica, literaria y periodística publicó además de las obras antes mencionadas, una treintena de cuentos, crónicas y ensayos entre los que están:

Historia de los Cementerios de Zulia, Mesón Coimbra, Xulia Da Buyn, Ron Colorao,
Caricaguey, El Fuego del Cielo, Raquelina, Comentarios Grotescos y Arabescos, Jesús
Semprúm: su vida y su obra, Personajes Populares. Hermógaras Núñez.1904-1956,
Un Hombre Misteriosos. Germain D’Oris, El Apóstol de la Caridad: Antonio José
Urquinaona Bracho. 1823-1872, El Centenario. Francisco González Hijo 1854-1878,
Cómo se celebra un Bicentenario, Buenos y Malos Apellidos, Domingo 7 de agosto
de 1942, Villa de San Carlos, del Rio Zulia, de los Españoles, Narraciones
Insólitas: El Duende, El Pececito de Oro, La Bruja de la Maroma. Aydaca, Filadelfia,
Memorias del Pueblo Mío, Breve historia del Periodismo en el Distrito Colón, Un Hombre de Pueblo, Navidades Trágicas, El Sepelio, Oda Democrática, Garcitas, Cosas Veredes Amigo Sancho, Encontrados, La Luz de Carrillo, La Casa Maldita, La Pesadilla, Distrito Colón o Estado Colón, El Fuego del Cielo. Fermín Meoz, Alberto Güerere y Bernardo Villasmil. El trío de Chiflados que han intentado escribir la historia del Dtto. Colón. Ildemaro Urdaneta, El Billar de Pedro Pineda, El Muñeco de Trapo, Costumbres, tradiciones y leyendas del sur del lago de Maracaibo. La Cucaña de Pepe Ochoa. Cecilio Acosta, Muy poco se ha dicho de la personalidad y costumbres de Cecilio Acosta, Un Negrito Misterioso, Cuando la Muerte Acecha, El Naufragio de la Piragua Viena, Batalla General Venancio Pulgar 1826-1897, Naval del Lago 23 de Julio de 1823, La Extraña Muerte de Alberto Urquiola (1910), El Padre Sarcos, Una Treta Genial y por último Azahares Negros.

El reconocimiento a su trayectoria 

El 13 de enero 1982 el Consejo Municipal, presidido por su presidente Ciro Labarca Prieto, lo nombra cronista oficial del Distrito Colón, en una sesión solemne cuyo discurso fue dirigido por la concejal Pilar Lachman de Villamediana, quién será por su amor a la cultura, una de sus mayores benefactoras, aún cuando pertenecía al partido Copei, y Bernardo, era Adeco. Sus últimos días 

En el año 1.987, para el mes de mayo termina de redactar Azahares Negros, novela
que según sus propias palabras superaba sus creaciones anteriores. La novela quedó en
estado bruto porque sus condiciones de salud no le permitieron realizarle una segunda
revisión. A finales de Julio le entrega la obra al periodista José Caldera Olivares quien se
muestra interesado en su publicación y se deja constancia pública en el periódico Panorama del 29 de Julio de 1987. En el mes de octubre de ese año viaja a Maracaibo para realizarse pruebas de salud pues mantenía un constante dolor de garganta y estaba perdiendo la voz.

Para el mes de noviembre le diagnostican cáncer de garganta. La única alternativa para prolongar su vida es realizarse una traqueotomía total, lo cual lo dejaría sin voz por completo. No acepta la idea, aún a pesar del llanto y las peticiones de su hermana, esposa e hijos. Vuelve a San Carlos con la expectativa de la muerte e intenta por todos los medios de realizar contactos para la publicación de su obra. Concreta con Caldera Olivares la entrega del original. La obra estará casi dos años en su poder y no es publicada.

El 17 de diciembre le escribirá al desencanto,el dolor era insoportable y su condición muy deteriorada. Allí recostado en una pequeña mesa de jugar dominó en el negocio de Antonio Peña ubicado frente a su casa en San Carlosde Zulia, el cual administraba quien escribe este articulo, Bernardo, escribió “El Moribundo”:

No me siento en mi mismo,
Ni siento placer ni pesadumbre
De aquel altar que levanté en la cumbre
Roto en pedazos cayó al abismo.
De mis sueños he visto las cenizas.
En mi vida ha llegado ya la tarde,
La muerte se acerca y no tengo más divisa
Que la cruel melancolía que en mi pecho arde.
Tengo el dolor como fiel acompañante
Y al pesar como triste compañero
Qué más puedo pedir en éste instante
Qué más puedo tener la muerte espero.
Mucho tiempo después un visitante
Al cementerio llegó trémulo de espanto
Nada ha quedado y prorrumpió en llanto
Ni el nombre se ve, mudo e inconstante.
Era una tumba por el tiempo enmohecida,
Ni un solo signo de su epitafio advierte,
Hay que decir así, lo que es la vida,
¡Lo que es la vida no!, lo que es la muerte.
En San Carlos de Zulia en una tibia tarde de
diciembre de 1987, cuando todavía respiro.

Este poema a la desolación, al dolor y a la muerte prefigura la mayor preocupación de un historiador nato como Bernardo, su enemigo no es la muerte, su enemigo es el olvido.

La última vez que escribió fue el 02 de enero de 1.988, dos días antes de caer en coma
del cual nunca se levantó. En tono delirante escribió: “Mamá me visita a cada momento y
conversa mucho conmigo… Siempre que la he visto es con ropa de cocina”. Hospital 2-11-88.
Allí también escribirá este poema sin fecha:

¡Ay quien pudiera tender el vuelo¡
Hacia otros mares ricos albores,
Rasgar las nubes del alto cielo
Y en las riberas del patrio suelo,
Colgar el nido de mis amores
Nido que guarda rica fortuna,
Mi madre amada del alma mía;
Mi hermanita rayo de luna
Que una misma y humilde cuna
Conmigo riera la luz del día.

El tiempo se le terminó el 5 de enero de 1988 a la 4:15 de la tarde, en su casa de habitación
ubicada en la calle 1 del Barrio Maiquetía.

Que contradicciones
 En la población de Pueblo Nuevo El Chivo, existen Misión Sucre Aldea Universitaria “Bernardo Villasmil” y el Liceo Nacional Don Bernardo Villasmil, ambas instituciones ubicadas en el municipio Francisco Javier Pulgar, mientras que en su pueblo natal solo existe el Auditorio Don Bernardo Villasmil, que lleva su epónimo, sin siquiera presentar una placa, un busto o una fotografía de quien dedicó gran parte de su vida a escribir la historia de su pueblo.



Reconocimiento
 Gracias a la colaboración de LUZ, y a su gran amigo Alexis Fernández, fue publicada la obra “Memorias de Santa Bárbara” y gracias a la alcaldía de Colón, en tiempos del Alcalde Carlos Buttaci, el libro “Cuentos y Crónicas del Sur del lago”. Vale destacar que en esta obra también participó Alexis Fernández, Julio Villasmil quien recopiló los cuentos y las crónicas, y quién escribe estas líneas. Su novela inédita “Azahares Negros” quizá su mayor sueño, está aún sin publicar.

Fuentes:
1) Hernández Luis Guillermo, Parra Jesús
Ángel, Diccionario General del Zulia, Tomo II.
Pag. 2293-2294. 1999.
2) Material Digitalizado y recopilado por Julio
Villasmil.

Texto extraido del Compacto Informativo. Santa Barbara del Zulia 27 de abril de 2012

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2 comentarios:

Jacqueline Reyes dijo...

Ese poema ay quien pudier tender el vuelo...,, no es de este señor mi bisabuela mama Lola lo recito toda su vida y ella murió de casi 100 años en el año 73. No es la misma Lola madre de el. Nunca pudo ser escrito en el 88

Julio Villasmil dijo...

Hola Jackeline. Efectivamente tienes razón. Ese poema no es de su autoría. Lo que quisimos señalar es que lo escribió (lo tengo de su puño y letra) en una hoja de papel, quizás evocando este viejo poema que ha circulado desde mucho por toda América Latina y que efectivamente no tiene autor. Suponemos que lo recordó y lo escribió porque en ese momento de su vida le venía como anillo al dedo. Gracias por tu comentario. Corregiremos la redacción en el blogg para evitar confusiones. Muchas Gracias.